Cuerpos de Seguridad Publica y los Derechos Humanos


Después de llevar a cabo un arresto la o el policía debe tener en cuenta los derechos de la persona detenida: ser informada en su propia lengua sobre su situación legal, comunicarse de inmediato con alguien de su confianza, permanecer en silencio si así lo considera oportuno y no declarar en contra de sí mismo o de un tercero.

Principios para el uso de la fuerza

En la práctica policial la fuerza es un recurso que se puede y, en ocasiones, hasta se debe utilizar.
Sin embargo, cada vez que se decide hacerlo se deben tomar en cuenta las Diez normas básicas de derechos humanos para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, de las cuales presentamos algunos principios relacionados con este tópico.

Es importante destacar que estas reglas y principios generales son directrices de gran utilidad porque se establecieron a nivel internacional.
Las diez normas básicas señalan como criterio general que todos los gobiernos deben adoptar las medidas necesarias para que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley sean educados, tanto en su instrucción básica como en cualquier curso posterior de formación o perfeccionamiento, en los preceptos de la legislación nacional de acuerdo con el Código de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley (ONU) y otras normas internacionales básicas de derechos humanos aplicables a tales funcionarios.
Por tanto, es necesario que en la formación que reciban los cuerpos de seguridad tengan contemplados los siguientes principios. En este sentido y como parte de su formación, el presente folleto presenta las normas 3, 4 y 5 de dicho documento de Amnistía Internacional relacionadas con el uso de la fuerza.

Norma básica 3

No debe utilizarse la fuerza salvo que sea estrictamente necesario y en el menor grado posible que exijan las circunstancias.

La aplicación de la Norma básica 3 implica que, en el desempeño de sus funciones, los agentes de policía deberán utilizar, en la medida de lo posible, métodos no violentos antes de recurrir al empleo de la fuerza.

Sólo podrán recurrir a ella si otros medios resultan ineficaces o no garantizan de ninguna manera el logro del resultado previsto. Además, la Norma básica 3 debe aplicarse en combinación con las normas 4 y 5.

Cuando el empleo legítimo de la fuerza sea inevitable, los agentes de policía:
• Ejercerán moderación y actuarán en proporción a la gravedad del delito y al objetivo legítimo que se persiga.
• Reducirán al mínimo los daños y lesiones; además, respetarán y protegerán la vida humana.
• Garantizarán, con la mayor diligencia, toda la ayuda posible y asistencia médica a las personas heridas o afectadas.
• Se asegurarán de que se notifique lo sucedido a los familiares o amigos íntimos de las personas heridas o afectadas a la brevedad posible.
• Cuando ocasionen lesiones o muerte al emplear la fuerza, lo comunicarán inmediatamente a sus superiores, quienes se asegurarán de que todos los hechos se investiguen correctamente.

Norma básica 4

Debe evitarse el empleo de la fuerza en las actuaciones policiales durante reuniones ilícitas pero pacíficas. Para dispersar reuniones violentas, debe emplearse el menor grado de fuerza posible. 

Todas las personas tienen derecho a participar en reuniones pacíficas, sean o no políticas, sujetas únicamente a ciertas restricciones impuestas por la ley que, en una sociedad democrática, son necesarias para proteger bienes como el orden y la salud públicos. La policía no debe intervenir en reuniones lícitas y pacíficas salvo para proteger a quienes participan en ellas o a otras personas.

La aplicación de la Norma básica 4 implica, entre otras cosas, lo siguiente:

• Los agentes de policía evitarán recurrir a la fuerza en las actuaciones policiales durante reuniones ilícitas pero no violentas. Si fuera indispensable emplear la fuerza, por ejemplo, para garantizar la seguridad de otras personas, limitarán su aplicación al grado mínimo necesario y actuarán ajustándose al resto de las disposiciones contenidas en la Norma básica 3.
• No deben emplearse armas de fuego en las actuaciones policiales durante reuniones pacíficas. Su empleo se limitará estrictamente a los objetivos señalados en la Norma básica 5.
• Para dispersar reuniones violentas, los agentes de policía sólo recurrirán a la fuerza si otros medios resultan ineficaces o no garantizan de ninguna manera el logro del resultado previsto. Al recurrir a la fuerza, los agentes de policía se ajustarán a lo dispuesto en la Norma básica 3.
• Para dispersar reuniones violentas, los agentes de policía sólo podrán emplear armas de fuego cuando no se puedan utilizar otros medios menos peligrosos, y únicamente en la mínima medida necesaria para lograr uno de los objetivos señalados en la Norma básica 5, y con arreglo a las disposiciones de las normas 3 y 5.

Norma básica 5
No deben emplearse medios letales si no es absolutamente imprescindible para proteger la propia vida o la de otras personas.

El empleo de armas de fuego es una medida extrema que debe estar estrictamente regulada, dado el riesgo de muerte o lesiones graves que comporta.
La aplicación de la Norma básica 5 implica, entre otras cosas, que los agentes de policía no emplearán armas de fuego si no es con los siguientes objetivos (y sólo si para alcanzarlos son insuficientes medidas menos enérgicas):
• En defensa propia o de otras personas en caso de un peligro inminente de muerte o de lesiones graves.
• Para evitar la comisión de un delito particularmente grave que entrañe una seria amenaza para la vida.
• Para detener o impedir la fuga de una persona que represente ese peligro y oponga resistencia a la autoridad del agente.

En cualquier caso sólo se podrá hacer uso intencional letal de armas de fuego cuando sea estrictamente necesario para proteger una vida. Los agentes de policía se identificarán como tales y harán una clara advertencia de su intención de emplear armas de fuego, con tiempo suficiente para que se tome en cuenta, salvo que al hacer dicha advertencia se pusiera indebidamente en peligro a los agentes, se creara un riesgo de muerte o daños graves a otras personas o resultara claramente inadecuada o inútil dadas las circunstancias.

Las normas y reglamentos sobre el empleo de armas de fuego por parte de los agentes de policía deben contener directrices que:

• Especifiquen las circunstancias en que los agentes están autorizados a portar armas de fuego y prescriban los tipos de arma y municiones autorizados.
• Aseguren que las armas de fuego sólo se utilicen en las circunstancias apropiadas y de manera tal que disminuyan el riesgo de daños innecesarios.
• Prohíban el empleo de armas de fuego y municiones que causen lesiones no deseadas o signifiquen un riesgo injustificado.
• Reglamenten el control, almacenamiento y distribución de armas de fuego, así como los procedimientos para asegurar que los agentes de policía respondan por las armas y municiones que se les hayan entregado.
• Señalen los avisos de advertencia que habrán de darse, siempre que proceda, antes de disparar armas de fuego.
• Establezcan un sistema de presentación de informes e investigación siempre que los agentes de policía utilicen armas de fuego en el desempeño de sus funciones.

Fuente: Comisión de Derechos Humanos del DF

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