La culpa es de ustedes que hacen bullying


Ser un servidor público -en general en el mundo, aún más en nuestro país- no es tarea fácil. Difícilmente quedas bien con alguien y constantemente debes enfrentar la crítica de adversarios políticos, especialistas y de la opinión pública.

La crítica sucede a pesar de que individuos e instituciones operen y hagan su mejor esfuerzo por lograr resultados y un buen gobierno. Es entendible que una autoridad se sienta molesta cuando el conjunto de la opinión pública expresa su queja y nadie -aparentemente- reconoce algún avance.

Sin embargo, entendible no significa justificable. Es necesario comprender que la autoridad decidió servirle a la sociedad, compitió para ese encargo, recibió los beneficios de ocupar un puesto administrativo o político y tiene la obligación de escuchar y rendir cuentas a la sociedad. Si alguien no estaba dispuesto a ser observado y evaluado, mejor no hubiese competido por ese puesto.

Me permito insistir; rendir cuentas no es ni un favor ni una concesión que una autoridad hace a la sociedad, es su obligación. Con base en esto, el enojo del Ejecutivo Federal acerca de la crítica que la sociedad le expresó, es una grave falta a su función y atenta directamente contra la libertad expresión.

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto no sólo nos acaba de llamar bullies, nos dice que la crítica que la sociedad civil hace debilita el fortalecimiento de las instituciones, particularmente de la policía.

Al presidente se le olvida que en los últimos 20 años la sociedad civil ha sido clave como contrapeso, proponiendo y logrando modificaciones y reformas clave para la sociedad. Se le olvida también, que esas reformas nacieron de una crítica y que los índices delictivos -según datos oficiales-, están alcanzando sus máximos históricos.

A cuatro años que un medio internacional afirmara que este gobierno no entiende que no entiende, una expresión tan desafortunada confirma que el ejecutivo federal o no conoce las condiciones reales de incidencia delictiva, violencia, inseguridad y debilidad institucional o a pesar de que las conoce, no le importan.

Si analizamos los datos oficiales, podemos ver que, en estos cinco años de gobierno, 2013 registró el mayor número de secuestros y extorsiones en la historia de México. El actual gobierno recibió el país con un comportamiento a la baja de la incidencia de prácticamente todos los delitos, particularmente del homicidio.

Desde hace dos años el crecimiento de todos los delitos ha alcanzado una y otra vez cifras récord. El robo a negocio se perfila en este 2017 entre los peores de la historia, de igual manera el homicidio que probablemente supere las tasas del peor año de la historia del país, que fue el 2011.

Paralelamente, el combate a la corrupción sigue siendo una tarea pendiente, no hay evidencia de que se estén combatiendo los mercados ilegales, debilitando la estructura financiera de delincuentes o que el gasto público efectivamente esté fortaleciendo esas instituciones que el presidente considera que los ciudadanos estamos atacando.

Señor presidente, las tasas de homicidio doloso presentan un aumento de 21.96%; las de homicidio culposo de 4.16%; las de extorsión de 14.36%; las de robo con violencia de 36.10%; las de robo de vehículo 15.10%; las de robo a casa habitación 1.87%; las de robo a negocio 33.10% y las de robo a transeúnte 31.47%, y esto justifica la crítica y reclamos de quienes no aceptan que México sea un país en donde la vida y los derechos del otro sean constantemente vulnerados.

Quienes hemos donado nuestro trabajo para ayudar a las instituciones sabemos bien que todos los días, decenas de miles de servidores públicos honestos y comprometidos con México se levantan y trabajan para hacer de éste un mejor país. Sin embargo, sabemos también que las condiciones en las que trabajan policías, peritos y ministerios públicos son inadecuadas o hasta inaceptables.

Señor presidente, pregúntese quién realmente debilita a las instituciones ¿somos las organizaciones sociales que pedimos mejores condiciones laborales para los funcionarios o son los altos mandos que, a pesar de los miles de millones de pesos gastados, mantienen en condiciones vergonzosas a las instituciones?

Es cierto, la crítica incomoda, y lo hace más cuando no se entiende que lo que se busca es reducir la discrecionalidad de quienes malgastan o de plano se roban los recursos públicos. No se malentienda, la crítica busca llamar la atención sobre la falta de un piso parejo en materia de justicia, y exige mayor respeto a los derechos humanos y la construcción de un sólido Estado de Derecho.

Señor presidente, debo decirlo con toda claridad: Usted se equivocó y debería ofrecer disculpas por este error; así como se equivocó cuando dijo que la crisis está en nuestras cabezas. La sociedad está ayudando a construir un mejor país, sí estamos en crisis y esta declaración debilita la confianza que podamos tener en su gobierno.

Porque el punto es precisamente que, por un lado, las personas no podemos callar ante estos niveles de violencia que padecemos diariamente, y por otro, que no queremos más declaraciones que atenten contra la colaboración entre sociedad y gobierno. Debemos insistir ¡No es bullying, vivimos una crisis y urgen resultados!

Francisco Rivas

Director general del Observatorio Nacional Ciudadano. .

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s