La Violencia Obstétrica va desde regaños, burlas, ironías, insultos, amenazas, humillaciones, manipulación de información y negación del tratamiento


Violencia Obstétrica

Violencia obstétrica: puntualizaciones útiles

La Dra. Alicia Márquez Murrieta y el Lic. Ismael Ruiz Ramos, del Instituto Mora, exponen el panorama de la violencia en la salud reproductiva en las mujeres.

La Recomendación General de la CNDH

sobre violencia obstétrica

Desde 1981, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre, es una fecha de protesta con el fin de visibilizar las violencias que sufren las mujeres en el mundo.

Este año desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, se establece la Campaña “16 Días de activismo contra la Violencia de Género”.

Nuestro texto se inscribe en esta visibilización y resalta una problemática específica: la violencia obstétrica, que es una intersección entre violencia estructural de género y violencia institucional en salud.

Laura es un ejemplo de este tipo de violencia. Ella es portadora de VIH y se encontraba recluida en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.

Ingresó al Hospital General Torre Médica Tepepan para someterse a una cesárea en la que le practicaron un método anticonceptivo irreversible sin su consentimiento, tras lo cual buscó suicidarse.

Luego de la investigación, la CDHDF emitió la Recomendación 9/2016 a la Secretaría de Salud capitalina por haber violentado sus derechos sexuales y reproductivos, su derecho a la salud, a la integridad personal y a una vida libre de violencia.

La forma de violencia de la que fue víctima Laura cuenta hoy con una definición inscrita en documentos normativos de diferente índole: leyes, reglamentos, constituciones locales.

En el ámbito académico, autores que han trabajado muy de cerca la temática y han contribuido a hacerla visible, como Gabriela Arguedas, Roberto Castro o Joaquina Erviti, resaltan que se trata del conjunto de prácticas que degrada, intimida y oprime a las mujeres, adolescentes y niñas en el ámbito de la atención en salud reproductiva y de manera más intensa en el periodo del embarazo, parto y posparto.

Violencia obstétrica

La violencia obstétrica aprehendida desde una visión de género también enfatiza que el poder obstétrico es un poder disciplinario que busca producir cuerpos sexuales y dóciles.

Esto quiere decir que están presentes en las interacciones un orden y una jerarquía de género que pueden llevar a que entre el personal de salud y las mujeres embarazadas, los estereotipos o los prejuicios marcados por el género, orienten el tipo de actitudes y tratos hacia ellas, como de hecho ocurre.

Sin ser una lista de prácticas exhaustiva, podemos decir que la violencia obstétrica va desde regaños, burlas, ironías, insultos, amenazas, humillaciones, manipulación de información y negación del tratamiento, aplazamiento de la atención médica urgente, indiferencia, no otorgar información sobre lo que ocurre, coacción para tener consentimiento informado, cesáreas no necesarias, hasta intervenciones más graves en el cuerpo de la mujer como esterilizaciones sin consentimiento (GIRE, 2015).

Cuando hablamos de violencia obstétrica, además del género, se enmarcan las prácticas desde una visión de derechos humanos.

Ello significa enfatizar la violencia institucional que se ejerce sobre las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto, lo que inmediatamente remite a la responsabilidad estatal para con el derecho a la salud.

La violencia obstétrica y la Secretaría de Salud

Ante este panorama, iniciamos una investigación exploratoria (solamente a través de las versiones electrónicas de diversos diarios) con el fin de rastrear los eventos aparecidos en la prensa a nivel nacional.

Recopilamos un total de 691 notas periodísticas publicadas entre el 1 de septiembre de 2016 y el 6 de junio de 2017 referentes a 197 presuntas violaciones de derechos humanos durante el embarazo, el parto o el posparto.

La información que arrojan estas notas periodísticas (que evidentemente se deberá verificar en otras fuentes más adelante) es que 183 ocurrieron en una institución pública, 6 en una privada y de 8 no aparece el dato. En estas notas, la Secretaría de Salud es la que encabeza las cifras de sucesos en donde han ocurrido presuntas violaciones a los derechos humanos de las mujeres embarazadas, en parto o en posparto.

Ahora bien, en la Ciudad de México específicamente encontramos 7 casos, dos de los cuales ya cuentan con recomendación (una para el IMSS y otra para la Secretaría de Saludcapitalina), uno más en que se cesó al médico responsable y 4 sin datos sobre posibles caminos de denuncia ante autoridades judiciales o de derechos humanos.

En julio de 2017 la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una importante Recomendación General sobre la Violencia Obstétrica en el Sistema Nacional de Salud y en ella incluye tanto a servicios públicos como privados.

Antes de esta, desde 2015, había emitido 29 recomendaciones por violencia obstétrica, actualmente son ya 33 de las cuales cinco corresponden a la Ciudad de México. Además, desde 2010 se han emitido 41 recomendaciones por violaciones al derecho a la protección de la salud o inadecuada atención médica en casos relacionados con embarazo, de las cuales 6 fueron para la misma entidad.

La Recomendación General 31/2017 es muy clara al señalar que no se trata de criminalizar a los médicos al enfatizar la problemática sino de construir un “marco teórico y conceptual referente para el personal médico en el desempeño de su servicio, una guía para las autoridades al momento de adoptar políticas públicas, y una herramienta útil para las mujeres, víctimas y organizaciones de la sociedad” (p. 5).

Situaciones como la de Laura son de las pocas que alcanzamos a conocer, debido a que, como menciona el organismo “la falta de información estandarizada, exhaustiva y consensuada, criterios de identificación y definiciones sobre el maltrato a las mujeres durante el parto en las instalaciones de salud, complica la investigación y el desarrollo de herramientas para hacer frente a esta problemática” (p. 7).

Finalmente, nosotros añadimos que uno de los retos es saber exactamente en dónde está el problema en la violencia obstétrica, en qué consiste, quiénes son los culpables y quiénes los responsables de resolverlo. Existen muchos intentos por precisar este campo pero todavía se encuentran deslizamientos que impiden la precisa aprehensión de la problemática y con ella las adecuadas acciones públicas a desarrollar.

También puedes leer: Contra la violencia que no se ve

Alicia Márquez Murrieta es Profesora-Investigadora del Instituto Mora. Doctora en Sociología por el Centro de Estudios de los Movimientos Sociales de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Miembro del SNI. Ha trabajado desde hace varios años sobre el tema del aborto como problema público. En 2013 publicó el libro El aborto en México del siglo XXI. Acontecimiento y problema público en el Caso Paulina: de víctima a protagonista. amarquez@institutomora.edu.mx

Fuente: Violencia Obstétrica

Saludos

Mario Meneses

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