Reemprender el camino de la seguridad, la tarea de América Latina para el 2018


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Published February 2, 2018 by Victor Galviz

Los países de nuestra región necesitan encaminar de nuevo sus estrategias de seguridad para proteger a sus ciudadanos. Los índices de inseguridad durante el último año son preocupantes, y países que hace poco eran ejemplo de proyectos exitosos de seguridad ciudadana, ahora se han visto lastimados de nuevo por el fenómeno de la violencia.

Para hablar de cifras, cito por ejemplo a Colin Mathers, coordinador de Análisis sobre Salud y Mortalidad en la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien el año pasado declaró que América Latina tiene la tasa de homicidios más alta del mundo (hasta 18,6 víctimas por cada 100.000 habitantes), de hecho, según los datos de la OMS analizados en 2017, los diez países con las tasas más altas de homicidios en el mundo están en Latinoamérica y el Caribe.

Lamentablemente el 2018 no lo empezamos de la mejor manera, los recientes atentados contra policías en Ecuador y Colombia; las inquietantes cifras de homicidios en México y Costa Rica y la floja política contra el crimen de países importantes en la región como Brasil y Argentina son para preocuparse.

Son varios los determinantes que explican la situación de inseguridad en la región: elevados índices de criminalidad, existencia de grupos armados, violaciones a los derechos humanos, impunidad, insuficiencias en el marco jurídico, sistemas penitenciarios inoperantes, ineficacia de las instituciones policiales, corrupción, desconfianza ciudadana, ausencia de la cultura de la legalidad, la delincuencia organizada y una nueva amenaza: la ciberdelincuencia.

Además, a este escenario debemos sumarle la situación contextual de Latinoamérica: una región en la que existe una alta concentración de personas de bajos recursos en zonas urbanas, con pocas oportunidades de empleo bien remunerado y altos niveles de inequidad que deterioran la calidad de vida y mantienen altas las tazas de criminalidad, victimización y violencia.

Para hacer frente a este panorama se necesita una visión más amplia que incluya objetivos concretos, aplicación e inversión inteligente de los recursos en seguridad, es decir, orientar mejor el gasto, imponer controles, objetivos e indicadores, eliminar despilfarros y sobre todo, atacar la corrupción.

Por ejemplo, la integración tecnológica supone uno de los mayores retos en la industria de la seguridad en América Latina. El 2017 fue un buen año en materia de fortalecimiento de los equipos humanos de seguridad privada y fuerza pública, así como en adopción de nuevas tecnologías de vigilancia urbana. No obstante, siguen siendo incipientes o marginales las propuestas, privadas o públicas, que se basen en la integración de nuevas tecnologías.

En México, particularmente, si bien existe una ley de seguridad privada en el contexto federal, no existe una ley general con alcance nacional. Es decir, existen 32 legislaciones locales que le restan competitividad al sector y carecemos de estándares o normas que guíen los diferentes ámbitos de la seguridad. Apenas en 2017 el país emitió una normatividad para videovigilancia urbana que, además de operar con presupuesto público, ha dado un impulso a la industria gracias a las iniciativas que emergen a partir de dicha normatividad: mayor inversión, aumento en el número de cámaras instaladas, entre otras propuestas.

Si bien es cierto que existen condiciones y proyectos en curso que pretenden incorporar diversos sistemas de comunicación existentes, tecnologías inminentes y emergentes, es fundamental que quienes trabajamos por la industria de la seguridad en América Latina asumamos desafíos esenciales que contribuyan al crecimiento y el fortalecimiento de la misma.

Un buen ejemplo en esta materia es Ecuador, cuyo Plan Cuadrante, que sumado a la inversión en equipos tanto de seguridad física como electrónica, han reducido su tasa de homicidios, la cual lleva varios años a la baja; además, cabe mencionar su Servicio Integrado de Seguridad ECU 911, el cual ganó el Premio ALAS a la seguridad en 2017 por ser un sistema integrado de vigilancia ejemplar para la región.

En definitiva, proponemos los siguientes retos, pero los invitamos a nutrir la discusión y a ofrecer nuevas miradas sobre la mejor forma de impulsar la industria: gestionar la seguridad urbana a través de la cooperación entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil; crear una cultura de prevención y ambiente seguro para todos los habitantes por medio del apoyo a las autoridades locales y contar con plataformas de tecnologías de la información y comunicación que se conviertan en el soporte material para el despliegue de estrategias, programas y acciones.

Como vocero responsable de relaciones públicas con el gobierno (México) de Expo Seguridad México y Expo Seguridad Industrial, los invito a participar de estos espacios, los cuales considero son la mejor plataforma para aprender las mejores prácticas y experiencias, buenas o malas, además de las mejores soluciones, allí encontrarán a los profesionales que tienen el conocimiento de vanguardia de todo el planeta, tanto para la esfera pública como en el sector privado.

Si quieres conocer todas las soluciones y productos de seguridad y seguridad industrial que ofrece Expo Seguridad México y Expo Seguridad Industrial, regístrate sin costo para asistir a nuestras versiones 2018.

Fuente: Exposeguridadmexico

Saludos

Mario Meneses

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