LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO DE NACIÓN …


[…] La transformación profunda de la sociedad mexicana debe partir de la modificación de sus cimientos éticos, morales, axiológicos, culturales y espirituales y no solo de la implementación de acciones económicas, materiales o políticas pragmáticas conducidas por la urgencia coyuntural o el oportunismo del poder.

Para alcanzar el cambio profundo en la superestructura cultural del país se cuenta con el apoyo del aparato educativo, las casas de cultura, espacios universitarios, órganos culturales, discusiones públicas, etc. pero en especial se cuenta con el desempeño de los medios de difusión masivos, pues estos son el sistema nervioso central del funcionamiento cotidiano de la sociedad en el siglo XXI. Por consiguiente, los canales masivos, son los instrumentos más eficientes para lograr la transformación colectiva en grandes dimensiones de las percepciones, los imaginarios, los pensamientos, la conciencia y las emociones de la sociedad.

Sin embargo, dentro del modelo de comunicación social que existe en el país, compuesto por los canales comerciales y los medios de Estado, los medios de difusión privados no tienen la vocación institucional suficiente para realizar dicha reforma ético-moral-cultural-espiritual que se requiere para salir de la crisis histórica en que se encuentra sumergida la nación, pues su objetivo medular es funcionar como industrias lucrativas de negocio para producir ganancias monetarias en el menor tiempo y en la mayor proporción posible: la orientación de este “modelo de business” empresarial comunicativo está destinada hacia la acumulación de capital y no hacia el desarrollo social.

Consecuentemente, el principal recurso estructural con el que cuenta la sociedad para efectuar la revolución ético-moral-cultural de las distintas esferas de conciencia con el fin de crear un nuevo “Proyecto de Nación”, no son los medios comerciales privados, sino son los medios públicos de comunicación colectiva.

En este sentido, el proceso de cimentación de la sociedad mexicana como proyecto de desarrollo histórico, no sólo demanda la existencia de un sistema económico que distribuya la riqueza, un sistema hacendario que recaude impuestos, un marco jurídico que establezca el orden del derecho formal, un conjunto de fuerzas armadas que respalden la legitimidad del Estado, instituciones que permitan la implantación de la gobernabilidad cotidiana, una red de policía que garantice la seguridad ciudadana, un sistema educativo que forme a las nuevas generaciones, un lenguaje o código común que permita el entendimiento comunitario, una memoria histórica compartida colectivamente que posibilite la creación del “nosotros nacional”, una identidad colectiva que cree arraigo al modelo de sociedad nacional, etc; sino también exige la presencia activa de medios de comunicación colectivos de servicio público que creen las subjetividades, imaginarios, mentalidades y afectividades que permitan el crecimiento y la existencia armónica de la sociedad alrededor de un claro proyecto de nación.

Es necesario considerar que el beneficio social que pueden aportar los verdaderos medios de servicio público para el bienestar de las comunidades nacionales puede ser tan significativo que puede evitar que el Estado tenga que gastar sumas económicas mayores, vía otros organismos gubernamentales, para obtener la rentabilidad social que estos generan 
con el fin de conservar el equilibrio del país. Ante ello, debemos preguntarnos, por ejemplo, ¿Cuánta inversión pública representa alcanzar la formación de una conciencia ciudadana para respaldar la democracia? ¿Cuánto cuesta cubrir con política pública la demanda ciudadana del derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información? ¿Qué porcentaje gana la sociedad mexicana al tener instrumentos de difusión para que las organizaciones civiles se puedan comunicar pacífica y no violentamente en las calles, evitando que estalle la ingobernabilidad? ¿Cuánto debería gastar el erario del Estado para construir una cultura de la sobrevivencia social, sin el apoyo de los canales de servicio público? ¿Cuántos saltos de avance evolutivo puede dar la sociedad mexicana si los medios públicos fortalecen los mínimos civilizatorios para convivir armónicamente en el territorio nacional, con futuro pacífico para todos?.

Por ello, así como ha sido una Razón de Estado financiar la existencia y operación del Instituto Nacional Electoral (INE), de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del Tribunal Federal Electoral (TRIFE), del Instituto Nacional Para la Educación de los Adultos (INEA), de la Comisión de Enfrentamiento de los Desastres Naturales (CNDN), del Programa Nacional Alimentario (PNA), etc., por las aportaciones sustantivas que proporcionan para la construcción de la democracia, las dinámicas civilizatorias básicas de convivencia colectiva, la sobrevivencia de la población y la estabilidad social en México; de igual forma, es una Razón de Estado el fondear ampliamente los medios de comunicación de servicio público por las contribuciones culturales que aportan para el proceso de formación de ciudadanía, la maduración del Estado, la formación de la identidad nacional, la gobernabilidad de la República y la sobrevivencia colectiva.

Financiar a los auténticos medios de difusión de servicio público por el Estado, no es producir un daño patrimonial a la nación como se argumenta por los sectores tecnocráticos, por los grupos comerciales de la comunicación monopólica o por algunos sectores políticos que impulsan el proyecto de desarrollo neoliberal salvaje cuando se reflexiona sobre la existencia de estos; sino todo lo contrario, es aportar un gran ahorro para el Estado y para la sociedad, desde el momento en que estas son instituciones que pueden colaborar a crear una conciencia para la resolución de los grandes problemas locales, regionales y federales. No es un gasto, sino una inversión para mantener la paz, intensificar la participación comunitaria, reforzar la formación de la ciudadanía, fortalecer la pluriculturalidad, respetar las libertades de información, crear equilibrios para la expresión colectiva, rescatar la multiculturalidad, resguardar la gobernabilidad, etc. En una idea, es aportar dotaciones relevantes de oxígeno para fortalecer la edificación de condiciones civilizatorias medulares que permita la construcción de un mejor futuro para todos en la nación […]

Fuente: “Los medios de comunicación públicos y la construcción del nuevo proyecto de nación”, Revista El Cotidiano, No. 214, Año XXXIV, “Periodo Neoliberal 1982-2018”, Revista de la Realidad Mexicana Actual, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco (UAM-A), Ciudad de México, México, marzo – abril de 2019, páginas 71 a 80, ISSN: 0186-1840, file:///C:/Users/Javier/Downloads/Cotidiano%20214.pdf”

Mario Meneses | Grupo SPP | Servicios Integrales de Seguridad Organizacional.

WA +52 1 7711871152

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