El ‘síndrome del emperador’, cuando tu hijo es un tirano.


Síndrome del tirano

Dedicar poco tiempo a su atención y conceder caprichos son el abono para que un niño manifieste el llamado “síndrome del emperador”

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Resiliencia vs Fortaleza


 

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25-nov-2016 14:06:49 / por Jorge Llaguno Sañudo 

Cuenta una vieja leyenda china que a la orilla de un río, y bajo la sombra de un fuerte roble, crecían unos pequeños juncos. Cada vez que los animales bajaban a beber al río, pisaban los juncos y rompían varios. En cambio, por más que frotaran sus astas en el grueso tronco del roble, éste permanecía incólume. Los juncos, los lirios y los pastos admiraban al roble por su tamaño y por su fuerza. El roble compadecía a los juncos, a los que veía como pequeños y frágiles. Muy en el fondo, los despreciaba un poco por esto.

Pero un mal día el cielo se nubló y sobrevino una tormenta como no había azotado otra en mucho tiempo. Enormes relámpagos iluminaban la noche. El viento soplaba con fuerza descomunal. Su aullido se elevaba por encima de la tormenta. Azotaba las frondosas ramas del roble y doblaba los juncos hasta pegarlos por completo al suelo. El roble aguantaba el embate de la tormenta… hasta que se resquebrajó. Era tanto su follaje y tal la rigidez de su tronco, que la fuerza del viento lo partió a la mitad y el grueso y fuerte árbol cayó al suelo con un gran estruendo. Al día siguiente, cuando el sol iluminó el río, los pastizales y los juncos seguían ahí. Se habían doblado hasta el suelo con el viento pero habían recuperado su forma después. El roble, en cambio, yacía inerte en el suelo.

Fortaleza no es dureza, ni inflexibilidad: como al roble, ser incapaces de adaptarnos ante los embates del entorno, puede terminar por destruirnos. En cambio, la aparente debilidad de los juncos se convierte en su principal cualidad para superar la tormenta. Esto es lo que ahora se conoce como“resiliencia” un término que la psicología adoptó de la tecnología de materiales y que describe la capacidad de una persona de regresar a su estado original, después de sufrir adversidades y reveses emocionales. Los juncos, en su aparente fragilidad, resultan más resilientes que el roble y sobreviven.

Para los griegos, la virtud de la fortaleza se componía de dos grandes capacidades: la de acometer y la de resistir. Acometer es saber enfrentar retos y pelear las batallas que valen la pena ser peleadas. Acometer no es atacar, hostigar o conquistar los retos a pesar de los demás. De forma semejante, resistir no es ser invencible e inamovible, ni es tampoco resignarse ante los embates de la vida. Resistir es saber aceptar los reveses, las pruebas y los sufrimientos como algo que nos transforma, pero que no nos determina.

No es que el concepto de resiliencia sea nuevo, ni que sea un mejor descriptor de la fortaleza, de aquel que tenían los griegos, sino que el significado del “acometer” y del “resistir” se ha desdibujado con el tiempo, debido entre otras muchas cosas, al retrato que han pintado los medios y la cultura en general sobre éstos. Es común, cuando se habla de una persona explosiva o inflexible describirla como poseedora de un “gran carácter” o de tener una “personalidad fuerte”. Esto es un eufemismo: en realidad,quienes gritan, alzan la voz o manifiestan desplantes de ira y enojo, no son fuertes en lo absoluto: son terriblemente débiles y frágiles, al punto que no pueden gobernarse ni a si mismos. Detrás de un gran enojo, existe una profunda tristeza, o mucho miedo.

Por el otro lado, “resistir” o “aguantar” parece ser condición de pusilanimidad. Quienes soportan a los que gritan, lejos de ser vistos como fuertes, aparecen cómo resignados y oprimidos. Los vemos como el roble veía a los juncos: con cierta compasión. Saber soportar a una persona que no tiene gobierno de su ira, requiere mucha templanza. Máxime si pongo en perspectiva mi relación laboral, la relación costo – beneficio de la pugna, etc. No todos los que “bajan la cabeza” ante un jefe muestran debilidad. Quizá realizan un acto supremo de prudencia y humildad.

El problema grave ocurre cuando las personas que recurren al grito y al golpe en la mesa encuentran que sus deseos son cumplidos. Aprenden a creer con firmeza que “es la única forma de hacer trabajar a los demás” y perpetúan su estilo basado en berrinches: sus métodos funcionan pues amedrentando o atemorizando a quien no tiene poder, doblegan voluntades de forma temporal, pero generan resentimientos y anulan la capacidad creativa de su equipo: construyen organizaciones sumamente frágiles, en donde la gente aprende a no contradecir, a no innovar, a no adaptarse. Estas organizaciones suelen zozobrar ante el embate de las tormentas económicas.

No siempre el que calla es el más débil. No siempre el que grita más alto, es el más fuerte. A veces quien necesita demostrar ser fuerte es en realidad el más frágil y teme a cada instante verse roto en el suelo, mientras aquella persona a quien asumimos débil resulta ser quien soporta más y mejor. Ser capaz de aceptar nuestro dolor y llorar por él, es también un signo de fortaleza. Una persona fuerte no anula la tristeza, ni el miedo, ni es presa tampoco del enojo. Es fuerte precisamente porque acepta estas emociones y busca modularlas: transformarlas en impulso creativo y productivo.

Fortaleza es acometer y resistir. Es resiliencia: recuperarme después de la adversidad. Es una virtud que se adquiere con disciplina y hábito y que me permite precisamente modular mis pasiones, es decir, aceptarlas, entenderlas y transformar su energía en algo positivo. Intentar negar mis pasiones no es virtud: es debilidad. Dejarme llevar siempre por mis emociones no es espontaneidad, es debilidad. La virtud es fuerza. Su ausencia es fragilidad. Seamos acomedidos para saber pelear las batallas que deben ser peleadas. Seamos resilientes para saber recuperarnos ante el embate de la adversidad. Pero sobretodo, seamos resistentes para saber abrazar el sufrimiento que a veces me impone la realidad y transformar el dolor en crecimiento personal. Seamos fuertes.

Fuente: carlosllanocatedra.org

Saludos

Mario Meneses

La #Psicologia y el #Comportamiento no verbal | #LenguajeCorporal


Expresión universal “Sorpresa”

Durante millones de años, nuestros antepasados ​​deambulaban en este planeta, navegar con eficacia un mundo muy peligroso. Lo hicieron mediante la comunicación efectiva con los demás sus necesidades, observaciones y deseos. Sorprendentemente, lo consiguieron mediante el uso de la comunicación no verbal; más específicamente el lenguaje corporal . A través de química aroma (glándulas de almizcle que todavía poseemos), cambios fisiológicos (enrojecimiento de la cara), gestos (mano apuntando), reacciones faciales (mirada interrogativa), símbolos (dibujos de animales), marcadores personales (tatuajes), incluso los ruidos vocales (gritos y gruñidos – no son la comunicación verbal) tuvieron éxito en un complejo entorno (Givens, 1998-2005). Gran parte de esto permanece con nosotros como parte de nuestro ADN y paleo (antiguo) de circuitos dentro de nuestros cerebros que todavía nos comunicamos principalmente no verbal, no verbal (Knapp & Hall, 1997, 400-437).

            Nuestros miembros, nuestras caras, nuestros ojos, aun nuestros corazones están controlados, en todo momento, por nuestro cerebro . No hacemos nada sin nuestro cerebro y cuando se trata de la comunicación no verbal, hay una interacción entre la mente y el yo corporal. Debido a que el lenguaje corporal está íntimamente entrelazada con nuestra psique (lo que está dentro del cerebro) que podemos utilizar nuestro comportamiento corporal de descifrar lo que está sucediendo en nuestras cabezas en la medida de como la comodidad y el malestar, pensamientos, sentimientos e intenciones. Esto, en esencia, es lo que mi libro, “Lo que todo cuerpo está diciendo” está a punto (Navarro 2008, 1-35; Ratey, 2001, 174).

            Cuando exploramos las comunicaciones no verbales, debemos hacerlo desde la perspectiva de que toda la comunicación se rige por el cerebro. Y que el estudio del cerebro, literalmente, “la psicología,” hay que hacerlo con el contexto más amplio. Es decir, a partir del estudio del cerebro como una entidad orgánica compleja: fisiológico, emocional, cognitiva, espiritual y intra-psíquicamente. Es desde esta perspectiva que comenzamos nuestro análisis de la relación entre la psicología y el comportamiento no verbal. Cuando miramos a la psicología de la comunicación no verbal, es útil para invocar imágenes de un recién nacido y sus necesidades inmediatas, con el fin de darse cuenta de cómo la psicología y el comportamiento no verbal (comunicación) están entretejidos.

            Un niño nace en este mundo tiritando y llorando, que pide a la madre que swathe al niño en ropa de abrigo para aliviar al niño del frío. Por tanto, el niño se satisface inmediatamente de su necesidad para el calor; innata, ha comunicado su primer mensaje no verbal (temblando, llorando) con bastante eficacia. A partir de esta necesidad inicial de calor, tenemos una ventana a toda futura comunicación y la interacción entre el cerebro y el cuerpo, todas con un elegante coreografía y la construcción de un repertorio para asegurar la supervivencia a través de una comunicación efectiva (Ratey, 2001, 181; Knapp & Hall, 1997, 51).

            El llanto y los temblores se pronto seguido por chuparse el dedo, un comportamiento que el niño aprende cuando aún estaba en el vientre materno. Este es un comportamiento auto que sirve en la parte del cerebro ansioso por ser tranquilo y pacificado. El cerebro, por razones aún desconocidas, se activará el cuerpo físico (en este caso el pulgar) en su búsqueda de la tranquilidad, que el cuerpo estará más que dispuesto a satisfacer con el fin de mantener la homeostasis (Navarro, 2008, 21-49) . Esta acción (chuparse el dedo), se llevará a cabo a miles de veces en el futuro para liberar placer inducir endorfinas (sustancias similares a los opiáceos) en el cerebro (Panksepp, 1998, 26, 252, 272).

Al mismo tiempo que el niño se comunica a la madre observador que está agradablemente ocupado en la dicha oral. A medida que el niño crece, se va a desarrollar otras conductas adaptativas para pacificar a sí mismo en situaciones de estrés. Algunos serán evidentes (por ejemplo, goma de mascar, morder lápiz, tocando los labios) otros no tan evidentes (por ejemplo, jugar con el cabello o frotarse la cara, frotar el cuello). Y, sin embargo, que cumplan los mismos requisitos del cerebro; es decir, para que el cuerpo haga algo que estimulará los nervios (la liberación de endorfinas) para que el cerebro se puede calmar (Panksepp, 1998, 272).

            Progresivamente, el recién nacido tratará de encontrar el pezón de la madre por torpeza moviendo su cabeza en la dirección de las glándulas de la leche que se puede detectar con precisión a través de los nervios olfatorios muy sensibles en su nariz. A medida que el niño comienza a alimentarse, rítmicamente chupar la leche del pecho, las manos del niño instintivamente presionar y masajear el pecho para ayudar en el proceso de la lactancia, así como a generar una sensación de confort y bienestar por parte de la madre y el niño.

            Esto también se inicia el proceso de unión entre la madre y el niño; lo que se refiere a menudo como proto-socialización (el principio de la armonía social). Es a la vez un proceso físico (corporal) y un proceso psicológico (Givens, 2005, 121). Tanto los padres y el niño reciben gran recompensa de la intimidad de la lactancia materna, para que se alimenta al niño, la madre comienza a ser recompensados ​​por sus esfuerzos: la leche se libera, aliviando la presión que se acumula dentro de la glándula mamaria causando la liberación de oxitocina que suaviza la madre, así como el niño pero lo más importante que les ayuda a unir.

            De este modo, el niño comienza a comunicar su placer en ser confortado por la madre, mientras que al mismo tiempo, la madre comienza a observar y decodificar todos los matices de la conducta del niño. Este tiempo pasado juntos ayudará a la madre y el niño se entiendan y se comuniquen de manera más efectiva. La madre pronto aprende las diferentes gritos (comunicación no verbal) del niño que refleja el hambre , el frío, el asco, la enfermedad, o la tristeza, esencial para la supervivencia del niño y su bienestar. Asimismo, el niño (dentro de tan poco hasta setenta dos horas) comienza a seguir y observar su madre, imitando comportamientos faciales, útiles para el desarrollo de los músculos faciales, pero lo más importante para comunicar las necesidades y los sentimientos (Ratey, 2001, 330). En cuestión de días, si no horas de nacer, comenzamos el proceso de comunicación (llorando, suspirando, sonriendo,) nuestras necesidades y sentimientos. Finalmente, el niño será capaz de comunicarse observaciones más complejas del mundo que le rodea.

            A medida que nuestros comportamientos son decodificadas y re-aplicadas tanto por padres e hijos, cada uno de ellos aprenden a comunicarse interpersonal más precisamente entre sí. Con el tiempo, el niño va a responder a las palabras habladas, incluso otros idiomas. Y, sin embargo, cómo se hablan y se entregan (tono, volumen, velocidad, el sentimiento, el contacto visual, postura) palabras son aún más importantes que las palabras mismas (Knapp y Hall, 1997, 400-425; Givens, 2005, 85). El componente no verbal de expresión, en esencia, la psicología del mensaje, permanecerá consciente y subconsciente significativo para nosotros el resto de nuestras vidas. De cómo las palabras se entregan derivaremos comodidad, la incomodidad, o la indiferencia.

            Desde la cálida intimidad de la interacción con su madre, el niño también desarrollará herramientas de comunicación para socializar con los demás. El niño, sin el beneficio de una guía o instrucciones, viene exquisitamente equipado para comunicarse no verbalmente sus gustos y disgustos. Sintiendo algo que no le gusta, el cerebro, sin pensamiento consciente (inconscientemente) constriñe inmediatamente los alumnos y se convierte el cuerpo de distancia ( negación ventral ) de lo que se percibe como negativo (Navarro, 2008, 179).

              Estos son comportamientos muy sutiles que son parte de nuestro mecanismo de supervivencia (sistema límbico). Por lo tanto, el cerebro, a través del uso del cuerpo, transmite de manera muy precisa, sus sentimientos y sentimientos que amigos y familiares pronto reconocer (Knapp & Hall, 1997, 51) negativas. Por ejemplo, cuando el torso del niño se pone rígido de la mesa de la cena y los pies se dirigen hacia la salida más cercana, la madre no tendrá problemas para identificar con precisión el culpable (aversión de niño por un alimento en particular) y el mensaje (no voy a comer ). Estas pantallas principales molestias reflejan lo que está en la cabeza sin tener que decir una palabra.

            A la inversa, cuando el cerebro le gusta algo, será de nuevo inconscientemente obligar al niño a comunicar esos sentimientos. Así, cuando la madre entra en la habitación del niño en la madrugada y se ve en los ojos del niño se abrirán ampliamente, las pupilas se dilatan, los músculos faciales se relajan (permitiendo una sonrisa llena), y la cabeza se incline, dejando al descubierto el cuello vulnerable ( Givens, 2005, 63, 128). Estos comportamientos “comodidad” serán útiles en las próximas décadas en el desarrollo y mantenimiento de los amigos, así como para facilitar el noviazgo, asegurando una nueva generación de propagar la especie.

            Es en muchos sentidos maravilloso que nuestro cerebro nos obliga a actuar físicamente en su nombre para expresar sentimientos. Ira, tristeza, miedo , sorpresa, felicidad , y el disgusto se evidenciaba de forma no verbal, son universalmente reconocidos y son esenciales para que podamos ser atendidos incluso cuando no podemos hablar (Ekman 1982, 1975, 2003). De hecho, nuestros cerebros son tan ingeniosos que los niños que nacen sordos y crecen juntos en ausencia de instrucción de adultos, desarrollarán su propio idioma “signo” con el fin de comunicar pensamientos complej_os entre sí (Ratey, 2001, 262).

            Esta interconexión entre lo que es en la cabeza y nuestra transmisión verbal de los sentimientos, no es única para nosotros. Todos los animales hacen esto, principalmente para asegurar la supervivencia de la especie. Pero nuestros cerebros transmiten mucha más información no verbal que sólo emociones ( supra ). Por ejemplo, cuando el cerebro está sano y emociones están bajo control, el cerebro se asegura de que nos fijamos bien, saludable y contento. Cuando las emociones o enfermedades en el cerebro manifiesto (imagen un esquizofrénico sin hogar), nuestros cuerpos y el de todos los animales reflejan la enfermedad a través de la falta de preparación, la mala postura, el rostro atribulado, o comportamiento errático en derivación. Todo se refleja de manera no verbal, demostrativo de este elegante interconexión entre nuestra mente y nuestro lenguaje corporal.

            Desde el nacimiento hasta la muerte, nuestros cuerpos forman un importante enlace de comunicación con el cerebro. No sólo para hacer frente a las necesidades inmediatas para mantener la vida, sino también para comunicarse con el mundo exterior. Y si bien hemos desarrollado la capacidad única para comunicarse verbalmente con precisión extraordinariamente como resultado de nuestra abundancia cerebro grande, todavía, después de millones de años, comunicamos principalmente no verbal. Casi nada se trasluce en nuestras mentes que no se refleja en nuestras comunicaciones no verbales. De emociones, a las necesidades del cuerpo, a disgustos, a la enfermedad, a indicadores de estado, a las intenciones, nuestros cuerpos están exquisitamente equipados para comunicarse en múltiples niveles. Estudiando cuidadosamente el comportamiento no verbal que ganamos una gran comprensión de que la dimensión oculta de la psicología de la mente.

Autor: Joe Navarro es un ex agente de contrainteligencia del FBI y es el autor de Lo que todo cuerpo está diciendo . Él es un experto en comunicación no verbal y el lenguaje corporal.  @navarrotells

Saludos

@MarioMeneses_

            Para obtener información adicional, consulte la bibliografía abajo,www.jnforensics.compara una bibliografía más amplia, o seguirme enTwitter :navarrotells.

 Ekman, Paul. 1982. Emoción en el rostro humano . Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.

 Ekman, Paul. . 2.003 Emociones Revelado: reconocimiento de rostros y sentimientos para mejorar la comunicación y la vida emocional . Nueva York: Times Books.

 Ekman, Paul. 1975. Desenmascarando la cara. New Jersey: Prentice Hall.

 Ekman, Paul & Maureen O’Sullivan. 1991 ¿Quién puede atrapar a un mentiroso ? American Psychologist, 46 , 913-920.

 Givens, David G. 2004. El Diccionario no verbal de gestos, señalizadores y Body Language Cues . Spokane: Centro de Estudios no verbales (http://members.aol.com/nonverbal2/diction1.htm).

 Givens, David. 1998-2005. señales de amor: una guía práctica de campo al lenguaje corporal del cortejo . Nueva York: St. Martin Press.

 Knapp, Mark L. y Judith A. Hall. 1997. La comunicación no verbal en la interacción humana, tercero. Ed. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich.

 Navarro, Joe. 2008. Lo que todo cuerpo está diciendo . Nueva York: Harper Collins.

 Panksepp, Jaak. 1998. neurociencia afectiva: los fundamentos de las emociones humanas y animales . Nueva York: Oxford University Press, Inc.

 Ratey, John J. 2001. guía del usuario para el cerebro: la percepción, la atención, y los cuatro teatros del cerebro . Nueva York: Pantheon Books.

El sentido de pertenencia en la organización.


El compromiso y el sentido de pertenencia de los empleados hacia la empresa son factores tan valiosos que pueden llegar a marcar la diferencia con respecto a los competidores.

 

 

Quiero empezar este post con una reflexión al trabajo que desarrolla el personal de seguridad en su Centro de Trabajo. Primeramente es contratado por una empresa de seguridad privada, al ser capacitado y seleccionado lo asignan a una empresa en especifico para desarrollar su trabajo, después empieza a adaptarse a la empresa (cliente) donde prestara sus servicios, pasado un tiempo al sentir que la empresa de seguridad lo ha olvidado porque lo supervisan muy poco, la capacitación es escasa o nula y siente que nada mas devenga un salario, es el momento donde empieza a sentirse parte de la empresa (cliente) a la que esta asignado, que en la mayoría de las ocasiones se esta dando este hecho, si es aceptado por la empresa (cliente) se siente identificado, pero si es rechazado o relegado por su trabajo, empieza una inconformidad por todo su entorno, llegando a sentir desinterés por realizar su trabajo administrativo y operativo, hasta el grado de poder cometer actos ilícitos por su falta de identificación como personal de seguridad, todos estos riesgos que la mayoría de las empresas están sufriendo, es por falta de cooperación entre la empresa de Seguridad Privada y la Empresa (Cliente), para apoyarlos en su desarrollo personal y profesional, ya que en resumidas cuentas ambos son responsables de su sentido de pertenencia.

Apoyar al personal de seguridad para hacerlo sentir con autoridad, con responsabilidad, con compromiso y con promoción en su ambiente de trabajo, le da la motivación necesaria para la calidad de servicio que se espera, ademas de frenar la deserción laboral. El recurso humano es el principal capital de cualquier empresa si quiere ser representada por sus colaboradores y/o empleados. Todo lo anterior es una apreciación de su servidor Mario Meneses.

Actualmente, no solo los recursos financieros, tecnológicos o materiales representan los valores de una compañía, por el contrario, elementos como la información, la comunicación y la gente deben hacer parte de las fortalezas de cualquier organización contemporánea.

Por esta razón, en un mundo tan competitivo y globalizado como el actual, donde la oferta de bienes y servicios desborda la orden del día y las descargas publicitarias son cada vez más fuertes, las empresas buscan valores agregados que constituyan un beneficio diferencial, para poder obtener cierto margen de distinción con relación a la competencia.

En muchas ocasiones la ventaja comparativa está personificada por los trabajadores y, ante todo, por el grado de compromiso, profesionalismo y pertenencia que tengan hacia la compañía, sus operaciones y objetivos.

Creo que el sentido de pertenencia conforma el ciento por ciento del desempeño del empleado y, además, representa el 70 por ciento del funcionamiento de la empresa, afirma Olga Lucia Gómez, coordinadora de recursos humanos de Acegrasas.

Por su parte, Elizabeth Mena, jefe de selección de Foto Japón, asegura que el compromiso que un empleado desarrolle frente a la compañía es una gran ayuda para el logro de las tareas individuales y de los objetivos de la organización.

Los empleados que no se identifican con lo que hacen, que no se identifican con la empresa, que hablan mal de los jefes o del producto se convierten en líderes negativos, pues son multiplicadores de una muy mala imagen. Por el contrario, si un trabajador está convencido que la compañía es buena y que le da beneficios es una persona que realmente luchará en pro de las metas de la empresa y lo que necesitan las organizaciones es que su fuerza laboral esté unida y trabaje en equipo, concluye.

Herramientas para mejorar el grado de pertenencia organizacional 

Aunque en algunas ocasiones, el compromiso e identificación de los empleados hacia la empresa puedan estar deteriorados, siempre es posible optimizarlos ya sea a través de actividades de integración, capacitación o mejoramiento personal y profesional. 

Según Myriam González, asistente de nómina de Pilsbury de Colombia, la motivación y el suministro de los implementos necesarios para realizar las labores diarias, son factores que brindan mayor bienestar y satisfacción en los trabajadores.

La motivación no es solamente recreación, se puede ampliar al tema de la capacitación, pues es importante que en las empresas se dicten o promuevan cursos relacionados con el trabajo de cada empleado o también sobre actividades externas y cursos libres, agrega.

Para Yamile Piñeros, asistente de gerencia de Propersa, el continuo mejoramiento del ambiente laboral y las integraciones de tipo familiar o laboral son mecanismos muy efectivos para aumentar el sentido de pertenencia en una organización.

Según Elizabeth Mena, las gerencias participativas son una buena alternativa, pues en este tipo de administración el empleado es escuchado y es considerado no solo como una persona que se dedica a ejecutar una tarea, sino también como un generador de ideas y una fuente de aportes para mejorar los procesos con base en la experiencia. 

Cuando la gente es consciente que la tuvieron en cuenta, porque le preguntaron una u otra cosa, eso eleva el nivel de motivación y pertenencia dentro de la compañía. Además, el hecho de que el trabajador tenga posibilidades de desarrollo dentro de la empresa es otro factor importante, pues si existe la oportunidad de proyección y avance, la persona va a ser muy agradecida con la compañía y también va a ser mucho más productiva, afirma.

Riesgos de un bajo sentido de pertenencia

Aunque a primera vista, el deterioro del clima organizacional, la reducción de la productividad personal o corporativa y la ausencia de una identidad común, pueden ser las consecuencias más notorias del escaso compromiso de los trabajadores con la empresa, es importante conocer la opinión de algunos expertos:

Los efectos del bajo sentido de pertenencia en una organización son dos. Primero, la falta de motivación. El segundo y grandísimo es la disminución del profesionalismo del empleado: Gloria Lucia Gómez, Acegrasas.

Una empresa donde la mayoría de personas tiene un bajo sentido de pertenencia nunca va a crecer, se va a quedar estancada y el ambiente interno sería terrible, pues se trabajaría con desánimo y desconfianza: Myriam González, Pilsbury de Colombia.

Las consecuencias sería garrafales y nefastas, pues definitivamente no se van a cumplir unos logros, no se pueden alcanzar unos objetivos de empresa, el nivel de deserción va a ser altísimo y, a su vez, esto representará costos altísimos para la compañía. Además se sacrificaría la calidad de los procesos porque la gente va a trabajar sin ningún interés, le da lo mismo sacarlo bien que sacarlo mal: Elizabeth Mena, Foto Japón.

Si no existe sentido de pertenencia, la gente y la compañía no pueden producir ni funcionar óptimamente, pues a la gente no la va a importar lo que suceda con la producción, no va a existir motivación en materia laboral y la gente va a trabajar únicamente por un salario.: Yamile Piñeros, Propersa.

De esta forma, ya no solamente es importante que las organizaciones tengan los mejores recursos tecnológicos, económicos, materiales o financieros, sino a los mejores empleados. Estos trabajadores, a su vez, deben tener las capacidades profesionales, laborales, personales y, ante todo, deben ser personas comprometidas con su desempeño, con la compañía, con sus logros y objetivos.

Estoy seguro que todos los que trabajamos en seguridad sabemos el compromiso que existe al prestar un servicio, por tal motivo los exhorto a que hagamos una reflexión en los efectos que causa no tener un sentido de pertenencia, nosotros tenemos que fijar los compromisos y lo objetivos a alcanzar en el desarrollo profesional del personal de seguridad, para proporcionar un servicio de calidad. 

Saludos

Mario Meneses